Todos los años lo mismo: te lo propones, este año es el definitivo, este año sí que sí me apunto al gimnasio pierdo esos kilitos que me sobran y empiezo a llevar una vida saludable. Y esto es lo que realmente ocurre:

Empiezas con muchas ganas.
Vas al gimnasio todos los días y empiezas a comer un poco mejor.
Pasan tres semanas o un mes, estás quemada y cada día te cuesta más trabajo ir al gimnasio y cuidar lo que comes.
¿Te suena? 😀

Todo eso sin contar, que cuando empiezas a sentir que se te acaba el gas, empiezas a echarle la culpa a tu poco tiempo, la excusa más utilizada de todos los tiempos para no hacer ejercicio, ejem, ejem, créeme, a mí también me ha pasado. Entonces, ¿qué hago para empezar a hacer ejercicio para que esta vez sea la definitiva? Antes de eso, es importante que identifiques cuáles son los motivos por los que nos cuesta tanto (a ti, y a todas), empezar a hacer ejercicio, cuidar nuestra alimentación y mantenerlo en el tiempo.

Motivos por los que eso te ocurre:

1. El principal de todos y el más común es porque empiezas con tantas ganas que te machacas, te cansas y te aburres. De repente queremos recuperar el tiempo "perdido", estamos muy motivadas y nos sobreesforzamos tanto, que incluso hay días que vamos al gimnasio dos veces, o entrenamos todos los días de la semana sin dejar ninguno de descanso, ... Y cuando vemos que después de tanto esfuerzo (y agujetas), no hemos obtenido los resultados que esperábamos (porque además estamos acostumbradas a la recompensa inmediata), cada vez nos cuesta más y más cumplir con nuestro entrenamiento y acabamos teniendo algo más importante que hacer. ¡Y es normal, eres humana y a todas nos pasa! Si nunca has hecho deporte o llevas mucho tiempo sin practicarlo, no puedes (y no debes) sobreentrenarte por muy motivada que estés al principio.

2. Tendemos a sobrevalorar nuestra fuerza de voluntad y pensamos que nunca vamos a perder gas; la motivación tiene fecha de caducidad y esas ganas con las que empezamos algo nuevo que nos ilusiona se van desvaneciendo a medida que va pasando el tiempo. Es mejor ir poco a poco a intentar cambiarlo todo desde el primer día, más teniendo en cuenta que los resultados no llegan de la noche a la mañana como esperamos que ocurran. Si has decidido hacer ejercicio y comer mejor, empieza un par de semanas introduciendo el ejercicio en tu rutina y después preocúpate de cambiar tu alimentación concienzudamente.

>>> DESCÁRGATE YA MI PLAN DE ENTRENAMIENTO INICIAL + GUÍA DEL MATERIAL NECESARIO + BONUS TIPS PARA COMER SANO SIN PASAR HAMBRE GRATIS AQUÍ

3. Lo dejas antes de que te haya dado tiempo a crear el hábito. Incluso una vez que ya tengas el hábito creado, habrá días en los que como a mí, te cueste más trabajo que otros hacerlo. Es normal, por eso insisto tanto en la importancia de identificar y tener siempre (o casi siempre 😉 ) a mano tus objetivos y frustraciones para crear el hábito. Si sabes realmente qué quieres conseguir, qué es lo que te frena y porqué lo estás haciendo, te será más fácil levantarte del sofá y ponerte manos a la obra.

4. La forma en que vemos el ejercicio y la alimentación, influye muchísimo en nuestra actitud hacia ellos. Si piensas en que cuidar la alimentación e ir al gimnasio es algo transitorio que vas a cumplir el tiempo justo para perder tres kilos antes de irte unos días a la playa, no lo vas a lograr nunca y además vas a poner en riesgo tu salud, porque déjame decirte que comer bien y cuidar tu alimentación no es estar a dieta durante un mes a base de pechuga de pollo, lechuga y nada de aceite. No.
Ni tampoco existen remedios milagrosos tipo adelgaza 5 kilos en una semana tomando ese remedio, ejem, ejem.

Si de verdad quieres sentirte bien con tu cuerpo, estar en tu peso y dejar de preocuparte por las calorías que ingieres, tienes que dejar de pensar de esa manera.

>>> TE INTERESA LEER: 6 TIPS PARA COMENZAR UNA VIDA FITNESS + IMPRIMIBLES GRATIS PARA QUE EMPIECES YA!

El problema no es hacer ejercicio o comenzar a hacerlo, y si alguna vez lo has intentado, sabes de lo que hablo. El verdadero problema es mantenerlo en el tiempo y que se convierta en algo que hacemos con regularidad y naturalidad. ¡Pero que no cunda el pánico! Porque hoy quiero compartir contigo estos pasos que a mí me han servido (y mucho) para empezara hacer ejercicio y convertirlo en un hábito.

Descarga GRATIS aquí tu imprimible 21 días para conseguir un hábito y ponte a trabajar para lograrlo!

Yo como tú, también tuve algún que otro intento y con el tiempo he descubierto que estos pasos son realmente útiles para empezar a hacer ejercicio y llegar a convertirlo en un hábito de esos de los de verdad, de los que se quedan 😉

1. Empieza estableciendo metas. Tienes que saber qué quieres conseguir a largo, medio y corto plazo. Cuanto más específica seas, mucho mejor. Una vez que las tengas, empieza siendo sincera contigo misma y lo que quieras conseguir a corto plazo debe ser alcanzable para ti en este momento. Establece también qué es lo que te frena para conseguirlo. Dale la importancia que realmente tiene para identificar qué te frena, buscar una solución y establecer un plan de acción para evitar que los obstáculos se crucen en tu camino. Obstáculos siempre va a haber pero si sabes identificarlos podrás plantarle cara y no dejarás que se conviertan en excusas. Pon ambos en un lugar visible donde te lo estés recordando diariamente.

>>> Descarga AQUÍ tus imprimibles GRATIS para que anotes tus metas y qué es lo que te frena. Ponlas en un lugar donde puedas verlas cada día.

2. Pon tu momento ejercicio del día antes o después de un hábito ya creado. Me explico, si tienes el hábito de por ejemplo, preparar el almuerzo por la mañana y siempre lo haces más o menos a la misma hora podrías servirte de ese hábito para construir este; “iré a entrenar cuando termine de preparar el almuerzo”, por ejemplo. Construir un hábito resulta más fácil si lo haces ayudándote de otro que ya tengas creado.

3. Oblígate. No va a ser fácil, pero ahí estás tú para coger al toro por los cuernos y plantarle cara a esa desgana. Es increíble la cantidad de veces que confundimos las excusas con motivos reales de peso, pero con el tiempo aprenderás cuándo es que de verdad te es imposible entrenar y cuando es que tu cerebro está queriendo desviarte de tu objetivo. Te puede ayudar, por ejemplo, tener a la vista tus zapatillas deportivas, o si vas a hacer ejercicio por la mañana, vestirte con la ropa de hacer deporte justo cuando te levantes para no darte tiempo a remolonear y escaquearte (este tip a me funciona muy bien). Y siempre, absolutamente siempre, ten a mano tus metas y frustraciones. No tienen que ser estáticas, pueden (y deben) ir cambiando con el paso del tiempo y algo que te frena hoy dejar de hacerlo pasadas unas semanas. Lo importante es que las sepas identificar para no dejar que te afecten negativamente la próxima vez.

4. Premia tu esfuerzo y recompénsate por él. Has conseguido cumplir las metas cortas y accesibles para ti que te has fijado y mereces como no, una recompensa por ello. Pero no te confundas, una recompensa en este caso debe ser acorde con tus objetivos, de nada sirve pegarte una hora sudando para recompensarte con un paquete de galletas o una tarrina de helado. En mis inicios en el gimnasio, sin darme cuenta me recompensaba después del ejercicio con unos minutos de estiramientos realmente a posta mientras escuchaba una de mis canciones favoritas. Estaba deseando ir a entrenar para premiarme con mis minutos de estiramientos y de relax post-training con mi canción favorita. Otra cosa que me motivaba mucho era mi batido de proteína después de entrenar.
Nadie mejor que tú va a saber cómo recompensarte con algo que te guste de verdad, pero te doy algunas ideas que te pueden servir:

  • Darte una ducha tibia relajante,
  • usar un jabón con un aroma que te guste,
  • tomar una bebida refrescante como agua con un toque de limón (que además es rica en antioxidantes),
  • unos estiramientos con minutos de relax,
  • tomar fruta fresca de temporada,
  • ponerte una vela aromática o incienso,
  • escuchar tu canción favorita ...

5. No rompas la cadena. ¿Recuerdas los objetivos que te propusiste al principio? Pues bien, es momento de saber si los estás cumpliendo o no. Muchas veces nos pasamos de optimistas y creemos que realmente estamos dando lo mejor de nosotras cuando no es del todo así. Para hacerte la tarea más fácil y ayudarte a saber si estás cumpliendo lo que te propusiste, aquí puedes descargar gratis tu hoja de registro para no romper la cadena. Es muy sencillo, cuando completes tu sesión de entrenamiento anteriormente fijada, tacha con una cruz en tu hoja de registro ese día. Es importante que si no lo has conseguido apuntes el porqué no lo has hecho para poder identificar cuál ha sido el motivo y poder anticiparte a él la próxima vez.

>>> Descarga GRATIS AQUÍ tu planer mensual y asegúrate de que cumples todos tus objetivos!

6. Haz de tu rutina de ejercicio algo realmente agradable y divertido. No, no estoy loca, sé que hacer ejercicio es doloroso y muy muy cansado (y si no es así, amiga algo estás haciendo mal), pero hay muchas opciones a la hora de mover ese cuerpo tuyo y sacarte partido 😉 . Sólo vas a encontrar lo que mejor se adapte a ti probando diferentes opciones, eso sí, date un tiempo de adaptación sea cual sea el ejercicio que has decidido empezar a hacer. Lo mismo descubres al cabo de un tiempo practicándolo que de verdad te gusta. Para mí es una tortura correr, es algo que detesto profundamente y si tuviera que basar mi rutina de entrenamiento haciendo ese ejercicio, te aseguro que lo habría dejado hace ya mucho tiempo. Es por eso que a la hora de entrenar cardio no salgo a correr, hago bicicleta, por ejemplo.
Pero eso sólo lo he descubierto porque he probado. Prueba tú distintas opciones y elige aquella que mejor se adapte a tus gustos y necesidades.

7. Ten paciencia. Como siempre te digo, la paciencia es fundamental (y te lo dice alguien que tiene muy poca, por eso sé de lo que hablo); tienes que construir el hábito y un hábito se construye con el tiempo, no de la noche a la mañana. Así que, no tengas pris, escucha a tu cuerpo y ve poco a poco.

>>> TE INTERESA LEER: LAS 6 COSAS QUE DEBES HACER PARA LLEVAR UNA VIDA SANA Y SALUDABLE

Piensa en los beneficios para tu salud que vas a alcanzar a largo plazo, no pienses sólo en los físicos y seguro que te motivas mucho más a la hora de hacerlo, y date tiempo. Empezar no es el problema, ¿recuerdas? Lo difícil es prolongarlo en el tiempo hasta convertirlo en un hábito, y lograrlo es cuestión de perseverancia y paciencia. Las cosas que verdaderamente merecen la pena cuestan esfuerzo y dedicación, pero los resultados son muy gratificantes 😀

Y ahora cuéntame! ¿qué es lo que más trabajo te cuesta, lo que más te frena para mantener tu rutina de ejercicios semanal?, ¿qué es lo que más te motiva?, ¿estás estancada por algo en particular? dime todo que yo estoy aquí para sacarte del atasco 😉

¿En qué puedo ayudarte? Pregúntame todo aquí abajo en los comentarios, en la sección de contacto o encuéntrame en mis redes sociales y en mi canal de youtube y hablamos! Espero tus mensajes en las redes sociales.

Facebook | Twitter | Instagram